Hola magos y brujas que decidieron merodear por este valle ansestral "El valle de godric"pues espero que este fin de semana haya estado lleno de sorpresas para ustedes y que el 14 de feb se la hayan pasado de los mas genial bueno pues hoy les dejo la tercvera entrega de las historia de Tom espero les agrade.
croar según Tom le daba una apariencia dura y petulante, ella al igual que las demás personas traía un instrumento de madera solo que esta era extremadamente corta con un diamante en el centro de la misma.
-¿Qué paso Albus?- pregunto la mas chaparrita-¿Por qué la prisa?
- El ministerio nos informo del ataque de un dementor- dijo el anciano de larga barba.
-Pero que hacia un dementor en un suburbio muggle- inquirió la otra persona que acompañaba a Albus.
-Perdón pero ya les dije que no era un dementor, los dementores están a cargo del ministerio- menciono la mas chaparrita de todos de manera alusiva.
-¿Dolores que no te enseñaron bien en Hogwarts a distinguir un dementor?
-no me hables así y mucho menos en ese tono Mora- dijo Dolores
-Ya cálmense las dos que no debe escucharnos nadie- dijo Albus
Todo fue silencio hasta que Albus saco de su túnica un extraño objeto, era pequeño, y muy brillante. El decidió accionarlo y en ese momento todo se oscureció y solo se oyó el grito de molestia de toda su familia y unas casas del vecindario.
Lean salio a revisar los swich de la luz, mas no obstante es ese preciso momento todas las luces se volvieron a encender.
Toda la casa estaba de nuevo envuelta en luz, por lo cual Tom regreso de nuevo a la tarea y a la ventana, solo que ya era demasiado tarde, las personas que se habían aparecido ya no estaban, solo quedaba el rastro de su aparición en la tierra.
El chico algo frustrado por lo sucedido opto por regresar una vez más a terminar de lavar los trastes, solo que ya había terminado esta vez.
-Ya termine mamá- dijo el chico algo cansado.
-Esta bien gracias- menciono Joseph agradecida.
-Me iré a bañar y luego a la cama- sentencio Tom.
- Esta bien- aludió la mamá del chico.
Tom se despidió de sus padres para después dirigirse directo a su habitación. Aunque Tom era un niño de diez años ya era muy independiente para su edad (al menos más que sus dos hermanos), por lo que el, muy decidido, subió a su habitación y se preparo para darse una ducha.
Tardo unos minutos en salir, una vez que hubo terminado de ducharse se puso la pijama y se dispuso a dormir.
Mas no contaba que en ese preciso momento se le vendría a su mente todo lo ocurrido durante el día, algo que tenia explicación para el, nada sensato ni congruente se le ocurría. Solo sabía que estaba muy confundido.
Muy a lo lejos seguía escuchando a la ave como la que había escuchado hace unos momentos, Tom abrió los ojos dispuesto a buscar esta vez el origen de la lechuza o al menos su destino, solo que esta vez no se encontraba en su habitación sino en un lugar que nunca había conocido aunque, era parecido al lugar favorito de mamá para ir de vacaciones, más no tenia tantas montañas como el que estaba presenciando, pero lo demás era parecido, las olas chocando contra las piedras de las montañas, el viento susurrante, las aves acurrucadas en sus nidos construidos con dedicación en las montañas y en los árboles. Todo estaba oscuro, solo estaba la luz que emanaba de la luz de la luna y las estrellas.
Tom de alguna manera sabia lo que hacia, muy de forma instintiva, el chico se interno en el frió y oscuro bosque.
Camino por el sendero marcado gracias a las partes donde el agua de mar corría cuando subía la marea, así que sabía donde dirigirse, mas no su destino.
Caminó por unos cinco minutos sin rumbo fijo alguno, cuando se topo con un gran roble del cual observa unas cuantas lechuzas a las que Tom no tomo con demasiada importancia, pues se le hacia de lo mas común en un lugar como ese.
Mas algo si era fuera de lo común en ese majestuoso roble, pues en el se encontraban escritas unas raras inscripciones las cuales decían “Ante ti esta el tiempo” bajo estas palabras si distinguía un emblema de una “J” atravesada por un rayo y varias florituras acompañaban otras palabras en latín. Así que el se quedo sorprendido gracias a la bella decoración de este bello roble.
Siguió caminando por el sendero cunado una figura encapuchada so mostró entre los árboles y de alguna manera Tom sintió escalofríos pensando que era un ser como el que se había topado unas horas antes pero esta vez la túnica estaba mas limpia y se veía de una tela brilloza, por lo cual eso le dio un poco mas de confianza a Tom y valentía para seguirlo, así que se acerco a el de manera sigilosa. Anduvieron uno cerca del otro más nunca se dio cuenta de que seguía alguien a esa figura encapuchada. Pasaron de nuevo por el gran roble, minutos después se detuvo la figura frente a una gran y bella cascada de la cual corría agua muy cristalina. La cascada era algo muy bello y en la parte baja nacían unas bellas flores, de las que Tom jamás hubiera imaginado.
La persona que estaba cubierta, se quito la capucha dejando al descubierto su largo y rojo cabello, agarrado por un moño negro. Por lo que Tom pudo distinguir al fin a esa persona misteriosa, su rostro era fino, muy blanco de mentón fuerte, una barba algo rasurada, sus ojos eran de un color azul penetrante muy fuerte. Tom jamás había visto un rostro así, y de la impresión se quedo un rato observando ese rostro desde el reflejo del lago que formaba la cascada al estancarse. El chico pelirrojo levanto su brazo en el cual sostenía un extraño objeto parecido al que había visto horas atrás, de forma y vos muy fuerte pronuncio “Valuae ex intercuallum” que al acompañarse de un extraño movimiento de el brazo la casada comenzó a caer y golpear como si cayera en una esfera grande invisible.
Así seguía cayendo el agua que corría de la cascada pero en la esfera grande invisible había un hueco negro por el cual cabía perfectamente.

El se dirigió a ese hueco y Tom lo siguió, en cuanto pasaron la parte de la tierra Tom pensó que tendría que nadar para llegar hasta allá, más se había equivocado, pues al caminar y pasar la línea que dividía la tierra entre el agua, este pudo caminar sin problema alguno, como si hubiera una barrera de cristal fuerte que lo sostuviera para caminar, pero lo mas sorprendente para él, era de que el chico pelirrojo que vestía túnica, era larga y parecía no mojarse por el agua como si flotara.
Caminaron hasta penetrar en la esfera oscura que se había formado de manera inexplicable, gracias a unas palabras del chico pelirrojo.
Una vez dentro Tom se dio cuenta que el chico pelirrojo no lo detectaba, como si el fuera invisible, pues cuando penetraron en la esfera oscura empezaron a girar y a ser succionados como si los dos cayeran en un inodoro gigante, claro a excepción de la ausencia de agua.
Tom sentía asfixiarse, pues entre tantos giros la vista era borrosa y se estaba mareando, hasta que por fin todo paro y cayo de golpe sobre una montaña de hojarasca seca, mientras tanto el chico pelirrojo caía como si flotara sin daño alguno.
Le costo unos minutos sobreponerse a Tom de la caída y los mareos, una vez que se sobrepuso se paro dispuesto a caminar de nuevo, pues el chico pelirrojo le llevaba una ventaja. Mas esta vez la impresión era mayor pues se encontraba ante una gran mansión la cual era grande e imponente, con unos bellos jardines aunque con flores y plantas muy extrañas ya que algunas de ellas se movían con gran ritmo, delicadeza y pereza.
El chico pelirrojo llamo a la puerta, tomo las manivelas de las puertas enormes y dio tres golpes, lentamente esta se abrió para después dar paso a una persona chaparrita, con vestimenta de un trapo algo sucio y raído (parecía un duende que se encargaba de la mansión), el saludo como si tuviera en frente a el a un verdadero héroe.

-Buenas noches joven Carling- dijo con voz chillona el duende
-Buenas noches Rangou- saludo cortésmente el joven pelirrojo-¿Están tu amos?
-Si pase están en la biblioteca.
Carling, el chico pelirrojo pasó de manera decidida por la puerta, que a su vez la criatura que lo recibió hizo una reverencia antes de que el joven Carling pasara.
Una vez adentro Tom siguió a Carling y a Rangou por el pasillo que conducía al gran salón, donde se encontraban objetos de lo más extraños e imposibles de identificar.
Pues la sala era enorme los candelabros eran de un extraño cristal que no estaba sostenido por cadenas ni metales sino que estaban flotando, y del foco no se distinguió nada solo una bola de luz cegante.
Los muebles de la sala tenían forma muy extraña, ya que los muebles en los respaldos se encontraban forrados de una tela o mejor dicho de piel de algún animal muy limpio, pues esta era muy clara y blanca, hacia los lados había unas manos que sostenía todo lo que en ellas se pusiera.
Pero por mas extraño que fuera eso, a Carling no pareció tomarle importancia alguna, por que el siguió caminando como si nada extraño ocurriera. Por lo cual Tom tubo que seguirle para no quedarse a tras, doblaron por una esquina hasta llegar a unas puestas de Roble muy bien talladas y decoradas.
Sin embargo cuando se dispusieron a entrar, unas armaduras les impidieron el paso, tomando sus armas y cruzándolas para no dejar pasar a nadie.
-Sabe bien claro tu amo que esto no me gusta para nada-dijo de lo más aburrido Carling